Lo bueno y lo malo de las 5 posiciones s3xu4les más utilizadas por las parejas

Muchos consideran que el Kamasutra es todo un arte y, en parte es cierto, pero no importa cuantas posiciones sexuales tenga el libro del amor, finalmente las parejas siempre vuelven a las posturas más típicas y sencillas que de igual manera garantizan el placer.

Sin embargo, todas estas posturas tienen un lado bueno y uno peligroso, porque no puede haber luz sin sombra, esto es «Lo bueno y lo malo de las 5 posiciones sexuales más utilizadas por las parejas»:

1. El misionero

Esta es una de las más clásicas posiciones sexuales, en ella el hombre está sobre la mujer y es él el encargado de llevar el ritmo de la penetración. Si bien es una de las preferidas de la algunas parejas y para las chicas más flojas es una buena forma de pasarla bien sin mayor esfuerzo. Con el tiempo esta posición pierde adeptos.

Según explica Rosario Castaño, sexóloga del Instituto Palacios de Madrid, la postura del misionero «está bien al principio de la relación porque ayuda a crear más intimidad; sin embargo, después de un parto, aunque no tiene por qué rechazarse, no es la preferida: la penetración se suele sentir con menos intensidad».

La especialista agrega que a partir de los 45 o 50 años, la calidad de erección disminuye y la lubricación en las mujeres también, por lo que en esta posición se disfruta menos el sexo.

2. El perrito

Esta es probablemente una de las poses favoritos de los hombres porque él se siente «más poderoso y libre», la sexóloga dice que: «es una postura que suele gustarle mucho porque le acerca más a la parte salvaje y animal de la sexualidad. Lo mismo le pasa a ella, en cuanto a sentirse más cerca de sus instintos, aunque no todas las mujeres la toleran».

Aunque esta postura le genera «una sensación visual exquisita» a los hombres, no es de las preferidas de las mujeres, sobre todo porque la expone completamente, además, se ha reportado que muchas chicas no se sienten cómodas y que incluso a algunas les resulta dolorosa la penetración.

3. La vaquera invertida

Aquí la mujer tiene el control absoluto. El ritmo y la penetración están en manos de ella, ya que ella es la que cabalga a su chico. El doctor Fernando Salas, médico andrólogo de Mensolution explica por qué esta pose excita tanto al hombre: «magnífica vista y excitación al límite, manos libres para acariciar los glúteos y contemplar el movimiento de su pareja y su pene entrando y saliendo del orificio del placer. Ella, penetrada en profundidad, consigue máxima lubricación y el deseo intenso de cabalgar a su hombre hasta quedar sin aliento».

Sim embargo, la especialista Rosario Castaño comenta que esta postura también puede mantener al hombre más conectado consigo mismo y perder la conexión emocional con su pareja, por otra parte, «ella puede sentir con mucha intensidad o mucho dolor dependiendo de la longitud del pene y de la elasticidad de las paredes de la vagina».

4. Frente a frente

Aquí el hombre siente la presión de la vagina y de las piernas en su cuerpo, para los hombres es muy placentero tener las manos libres para acariciar el cuerpo de su pareja y el tener a la mujer totalmente expuesta a ellos hace que la excitación suba.

Un equipo de científicos de la Escuela Médica de la Universidad Estatal de Campinas (Brasil) determinó que esta pose es una de las más peligrosas para los hombres porque es la responsable de la mitas de todas las fracturas de penes, en el artículo publicado en la revista Advances in Urology, se examinaron los casos de 44 hombres que sufrieron fracturas de su miembro en un periodo de 13 años.

5. Cucharita

Esta es una de las posturas más dulces y «tiernas», fomenta el cariño y la unión de la pareja, ya que los cuerpos se encuentran pegados y es posible sentir el calor del otro, por lo general, las parejas lo hacen abrazadas.

Esta posición es muy cómodas para las mujeres que están embarazadas y expertos aseguran que es una de las mejores posturas para ayudar a mujeres que sufren de vaginismo.

¿Lo malo de esta pose? El experto Fermando Salas comenta que «es necesario tener un miembro algo grande para penetrar en profundidad, y la mujer deberá tener glúteos y muslos delgados, de lo contrario, la excitación máxima será insuficiente».